21⌀ × 7,50h cm
El bol torneado en madera de encina combina resistencia y belleza natural: su veta densa y tonos cálidos —que van del beige claro a los marrones profundos— realzan cualquier mesa mientras su dureza asegura durabilidad frente al uso diario. Cada pieza, trabajada a mano en torno, mantiene pequeñas variaciones en textura y dibujo que la hacen única; un acabado aceitado o encerado protege la superficie, resaltando el brillo y ofreciendo cierta resistencia a la humedad. Además de su valor estético, la encina aporta propiedades antibacterianas naturales y, con el cuidado adecuado (lavado a mano y secado inmediato), el bol puede durar generaciones, siendo a la vez funcional y un objeto de legado.
21⌀ × 7,50h cm
El bol torneado en madera de encina combina resistencia y belleza natural: su veta densa y tonos cálidos —que van del beige claro a los marrones profundos— realzan cualquier mesa mientras su dureza asegura durabilidad frente al uso diario. Cada pieza, trabajada a mano en torno, mantiene pequeñas variaciones en textura y dibujo que la hacen única; un acabado aceitado o encerado protege la superficie, resaltando el brillo y ofreciendo cierta resistencia a la humedad. Además de su valor estético, la encina aporta propiedades antibacterianas naturales y, con el cuidado adecuado (lavado a mano y secado inmediato), el bol puede durar generaciones, siendo a la vez funcional y un objeto de legado.